top of page

¿Original o Pirata?

  • 24 ago 2016
  • 5 Min. de lectura

“Al ver a las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban agobiadas y desamparadas, como ovejas sin pastor.” (Mateo 9:36, NVI)

Deitrick Haddon es un conocido pastor y cantante cristiano. Ha obtenido numerosos premios por su faceta musical, a la vez que ha pastoreado activamente durante varios años. Esto le ha hecho ganarse un lugar en el gusto de la gente, aumentando el número de personas que lo admiran e imitan. Sin lugar a dudas, ha experimentado el éxito en el ambiente eclesiástico. Por otro lado, no todo ha sido color de rosa: problemas conocidos en su matrimonio, divorcio, el anuncio de una nueva relación sólo cuatro meses después con la persona con quien tuvo un hijo fuera del matrimonio, intentos de suicidio… con lo que su imagen se ha visto muy deteriorada. Por si fuera poco, hace poco menos de un mes, se convirtió en el protagonista de “Preachers of L.A.”, un reality show que tiene como objetivo mostrar el ministerio y la vida de los populares predicadores del sur del estado de California, en Estados Unidos. Sin disimulo, se muestra su día a día (y el de otros predicadores) en medio de lujos, excesos, y una producción digna de Hollywood para sus cultos y eventos. Ante las críticas que ha recibido, Haddon contesta: “Yo soy uno de los productores de la serie y pensé que era necesario que la gente tenga una mirada al interior de lo que se necesita para ser un predicador. No es fácil. ... El problema que tenemos en la iglesia es que hemos estado proyectando la perfección y permitimos que otras personas nos pongan en un pedestal cuando al fin y al cabo somos humanos como ellos. Creo que la gente va a ir a la iglesia el domingo y apreciar más su pastor, porque no es fácil caminar en este supremo llamamiento", dijo. Sin embargo, cuando se le cuestionó acerca de si le había sorprendido la imagen que está proyectando con este reality, contestó: “No me sorprendió, fue la forma en que me imaginaba (a mí mismo), y me siento honrado de poder formar parte de una producción como esta, producto histórico de las decisiones innovadoras.”


Reflexionando acerca de la función de pastorear que nos ha encargado el Señor a muchos dentro de Su pueblo, me doy cuenta que en varias ocasiones (más de las que quisiéramos admitir) nuestro comportamiento y objetivos distan mucho de aquello que debe ser la razón de nuestra existencia. Por un lado, como Haddon, repetimos a medio mundo que aunque somos pastores, somos humanos, que también tenemos errores. Quizá nuestra auto justificación es mayor que el deseo de servir de ejemplo a los demás. Y por otro lado, hacemos exactamente aquello que degrada más y más nuestro llamado, pero que nos satisface y eleva ante la gente. Y así, poco a poco, nos apartamos de nuestra razón de existir como pastores. Nos volvemos una imitación barata de un verdadero pastor. Una falsificación. Perdemos nuestra originalidad; nos volvemos un producto pirata.


Grave error.


¡Qué diferencia tan grande con la imagen pastoral que la Biblia nos muestra! Y es que, más allá de los tiempos en que vivimos, de las herramientas y métodos que adquirimos, e incluso de asuntos tan triviales como nuestra forma de vestir, está el hecho de que un verdadero pastor designado por Dios justifica plenamente su existencia a través de un ministerio de acuerdo a los principios bíblicos. Entre otros, quiero mostrarte algunos que me parecen sumamente claros y determinantes en esta bella labor.


Un pastor:


1. Ve el peligro que las ovejas no perciben. Actualmente, la gente a nuestro alrededor se siente confiada. Como la iglesia de Laodicea (Apocalipsis 3:14-22), dicen: “Soy rico; me he enriquecido y no me hace falta nada”; pero no se dan cuenta de lo infelices, miserables, pobres, ciegos y desnudos que están. En medio de ellos toman decisiones que los alejan más de Dios, y los acercan cada vez más a la muerte. Están agobiadas y desamparadas, camino a la perdición, y no se dan cuenta. Pero un verdadero pastor si ve el peligro, y tratará, por todos los medios, de alertarlos.


2. Protege y defiende a las ovejas… incluso de ellas mismas. David lo ejemplificó magistralmente: “A mí me toca cuidar el rebaño de mi padre. Cuando un león o un oso viene y se lleva una oveja del rebaño, yo lo persigo y lo golpeo hasta que suelta la presa. Y si el animal me ataca, lo sigo golpeando hasta matarlo.” (1º Samuel 17:34-35) El verdadero pastor no es un asalariado. Cumple su deber fielmente, aunque le represente incomodidades; atacará al lobo aun cuando esto no sea bien tomado por las personas, pues sabe que debe obedecer. Se enfrentará a enemigos mucho mayores que él, sólo por cumplir su labor de proteger a las ovejas de su Padre.

Es terrible cuando una oveja no quiere ser protegida. Pero el verdadero pastor sabe que su labor no depende del gusto cambiante de la oveja, sino de la obediencia a su Padre.


3. Muestra, con su ejemplo, la dirección adecuada. Jesús lo sabía. Hacía obras que debían acercar a la gente a Dios, y así las ovejas podían escuchar su voz y seguirlo con confianza (Juan 10:24-27). El verdadero pastor no se auto justifica con palabras como: “no te fijes en mí; fíjate en Dios”, sino que es capaz de decir lo mismo que Pablo: “Imítenme a mí, como yo imito a Cristo” (1ª Corintios 11:1). Cuidando sus actitudes, palabras, conducta, etc., va adelante, para que sus ovejas lo vean y caminen en la dirección correcta.


4. Sabe que NO son sus ovejas. El apóstol Pedro nos enseña: “cuiden como pastores el rebaño de Dios que está a su cargo…” (1ª de Pedro 5:2ª) No son nuestras ovejas. No podemos tratarlas como nos dé la gana. No podemos darles sólo el alimento que nos resulta más cómodo, o el que nos guste más, sino todo el que Su Dueño ha ordenado. El verdadero pastor sabe que es un siervo, un administrador, y trabaja constantemente para multiplicar los bienes de su Amo. Pero sabe que no tiene derecho a enorgullecerse por el número de ovejas a su alrededor, porque a final de cuentas, no son de él sino de Dios.


5. Cumple su labor de la manera adecuada. El pastor verdadero atiende al consejo del apóstol Pedro, quien pide cuidar a las ovejas “no por obligación ni por ambición de dinero, sino con afán de servir, como Dios quiere.” (1ª de Pedro 5:2b). Esto no es un “trabajo”, sino un llamado. No debemos aprovecharlo para crearnos fama, o aumentar la cuenta del banco. No lo hacemos para pagar una casa o un coche, o tener para comer. No debemos servirnos de las ovejas, sino servirlas como Dios quiere. El verdadero pastor sabe que al hacerlo así recibirá su recompensa, pues “cuando aparezca el Pastor supremo… recibirá la inmarcesible corona de gloria” (1ª Pedro 5:4)


Sobra decir que el pastor falso actuará de manera contraria a todo esto. Deitrick Haddon debería saberlo. Quizás sus actitudes y decisiones cambiarían, si realmente es un verdadero pastor de Dios. Pero lo más importante es qué haremos tú y yo ahora que lo sabemos.


Así que, ¿Original o pirata?


Comentarios


Si te sirvió este artículo, ayúdanos a compartirlo!

No te pierdas nuestro próximo artículo... suscríbete!

Nombre

Email

© 2023 por Tendencias A-Z. Creado con Wix.com

bottom of page