top of page

¿Mi prioridad es…?

  • 2 oct 2016
  • 3 Min. de lectura

“Quien se quiera vanagloriar, que se vanaglorie de entenderme y conocerme. Porque yo soy el Señor, que hago misericordia, imparto justicia y hago valer el derecho en la tierra, porque estas cosas me complacen. —Palabra del Señor”. (Jeremías 9:24 RVC).

El contexto de este pasaje nos ofrece una perspectiva en la cual Dios expresa al profeta Jeremías su malestar por la desobediencia en la que su pueblo ha caído, pues entre otras cosas han erigido multitud de ídolos y adoptado las costumbres de las poblaciones que los rodean. Esto ha ocasionado que todo lo bueno que se suponía debería ser el pueblo de Israel se distorsionara hasta el punto en que fueran objeto de la ira de Dios, pues se olvidaron completamente de Él y las enseñanzas que había dejado a sus padres, mismas que ayudarían a que fueran un pueblo próspero, victorioso, misericordioso y leal a su Salvador.


Esta historia te ha de parecer conocida, es más, es posible que en algún momento de nuestras vidas hayas seguido el mismo patrón de comportamiento del pueblo de Israel, al desplazar a Dios por algo de la vida cotidiana que te sedujo hasta convertirlo en un ídolo pues ocupó el lugar de Dios en tus pensamientos, motivaciones, vida diaria, es decir, en aquello que hiciera sentir pleno y realizado. De pronto ese ídolo se volvió tu “todo” hasta el punto en que te vanagloriaste de lo bueno que eras conociendo y practicando ello, dejando a Dios en el último peldaño de tus prioridades. Es aquí donde el texto encuentra su sentido, pues invita a reflexionar sobre que no nos debemos “vanagloriar”, y no se trata sobre un estilo de vestimenta, posesiones materiales, metas escolares, crecimiento profesional, un hobbie o dominio de alguna filosofía. Lo que nos debe hacer sentir plenos es el conocer a quien nos creó, debemos encontrar nuestra realización en la adquisición y aplicación de lo que nuestro Rey desea mostrarnos a través de la Biblia.


Proverbios 16:20 cita “El que atiende a la palabra, halla el bien; ¡dichoso aquél que confía en el Señor!” donde la expresión “el que atiende la palabra” tiene su mismo origen que “entender” del texto de Jeremías, esto nos muestra una de tantas cosas que podemos encontrar en meditar y estudiar la Biblia, el bien en los diferentes aspectos de nuestra vida así como cultivar la confianza en Dios, durante nuestro largo camino en esta vida.


Más adelante, en Jeremías 22:16 podemos leer “Defendía la causa del pobre y del necesitado, y por eso le fue bien. ¿Acaso no es esto conocerme? Afirma el Señor”. Lo que nos indica que es la práctica de que lo que entendemos de Dios (a través de su Palabra) lo que nos lleva realizar aquello que le agrada, de llevar una vida en donde cada aspecto de ella exprese un conocimiento de lo que un cristiano debe hacer, hablar y pensar. Ha de notarse que nuevamente se menciona un buen resultado de mantenerse fiel a lo que Dios pide de sus hijos, y es que, obedecer a Dios siempre trae como consecuencia un bien para nosotros o quienes nos rodean, ya sea de forma inmediata o en el futuro.


Cuando más leemos la Biblia y la información que ésta nos da de Dios, de su Espíritu y de su Hijo, no cabe otra cosa que maravillarnos y agradecer por haber permitido que tuviéramos acceso a Él.


Recuerda que a diferencia de Israel, quien a pesar de las oportunidades que le brindó Dios para recomponer su camino decidió permanecer rebelde, nosotros podemos aún recomponer el camino si acudimos a Jesús, quien provee la ayuda idónea para corregir nuestros pasos y estar en paz con nuestro Rey. Es en Jesús donde encontraremos la fuerza, perseverancia y dominio propio para desprendernos de aquellas cosas con las cuales el mundo que nos rodea nos tiene atrapados, mismas que por nuestra cuenta jamás nos dejaran libres. Jesús conoce nuestro ser, nuestras debilidades y así mismo nuestras fortalezas. Sólo en Él podemos encontrar el agua que sacie nuestra sed, nuestro ansiado descanso y el pan que ofrece una vida plena.


Te invito a entender y a conocer a Dios.

Carlos Arcila (Mérida, Yucatán, México) de edad de 30 años e ingeniero de profesión. Actualmente preside a la Unión Nacional Bautista de Jóvenes en México, anteriormente ha desempeñado la labor de director del departamento de misiones de la misma y también fue presidente de la Federación de Jóvenes "Emmanuel" de su estado natal. Su participación en diversas áreas del servicio a la juventud es una expresión de la pasión con la que fue educado para ayudar al crecimiento de la juventud de su entorno desde cualquier posición en la que se encuentre.


Comentarios


Si te sirvió este artículo, ayúdanos a compartirlo!

No te pierdas nuestro próximo artículo... suscríbete!

Nombre

Email

© 2023 por Tendencias A-Z. Creado con Wix.com

bottom of page