El motivo adecuado para evangelizar
- 29 dic 2016
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"Algunos, a la verdad, predican a Cristo (el Mesías) aun por envidia y rivalidad, pero también otros lo hacen de buena voluntad. Estos lo hacen por amor, sabiendo que he sido designado para la defensa del evangelio. Aquéllos proclaman a Cristo por ambición personal, no con sinceridad, pensando causarme angustia en mis prisiones. ¿Entonces qué? Que de todas maneras, ya sea fingidamente o en verdad, Cristo es proclamado; y en esto me regocijo, sí, y me regocijaré. Porque sé que esto resultará en mi liberación mediante las oraciones (las súplicas) de ustedes y la provisión del Espíritu de Jesucristo, conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré avergonzado, sino que con toda confianza, aun ahora, como siempre, Cristo será exaltado en mi cuerpo, ya sea por vida o por muerte. Pues para mí, el vivir es Cristo y el morir es ganancia." (Filipenses 1:15-21)
Cada cristiano es llamado a evangelizar. Sin embargo, aunque como cristianos hemos entendido la importancia de evangelizar, poco hemos hablado del motivo adecuado para hacerlo, dando pie a que creamos que cualquier propósito sea correcto y bueno.
Tuve la oportunidad de pastorear jóvenes en México durante varios años, junto a mi esposo. Desde este “puesto”, he sido testigo de las motivaciones equivocadas que llevan al evangelismo: aumentar la membresía de mi iglesia, “mi denominación así lo pide”, “descubrimos la mejor forma de hacerlo”, “siempre se ha hecho así”, etc. Estas ideas, aunque raras y antibíblicas, son las que están formando a los niños, adolescentes y jóvenes. Grupos que en pocos años estarán llevando las riendas de nuestras iglesias.
Por otro lado, también debo destacar que he visto cómo otros jóvenes se levantan para evangelizar por amor, por la desesperación de un corazón que siente, piensa y actúa en función del Reino. Jóvenes que ahora buscan dar, abrazar y amar, solo por una razón: porque ¡Cristo los amó primero! Buscan exaltar a Cristo, compartiendo Su amor a cada persona.
La sociedad en general considera a los jóvenes como motores vivos, pero es una lástima que no siempre las iglesias los consideren así. Somos llamados a evangelizar, y el mejor motor que toda congregación tiene son los adolescentes y jóvenes. Entrénalos para ello; motiva a que su evangelismo sea bañado por el amor a Cristo, y aleja lo más posible de ellos el egoísmo.
El apóstol Pablo marcó el estándar: “…Cristo será exaltado en mi cuerpo.” (v.20)
Si el amor por Cristo es el gran ausente cuando sales a evangelizar, ¡cuidado!, porque los mayores fraudes espirituales nacen del egocentrismo y el distanciamiento de la Biblia con la cotidianidad.

Karyna Andagoya estudió Comunicación en el Centro Cristiano de Comunicaciones (CCC) en Quito, Ecuador, y la Licenciatura en Pastorado Juvenil en el Seminario Teológico Bautista Mexicano, en la ciudad de México. Junto a su esposo Edgar Miranda, ha pastoreado adolescentes y jóvenes desde hace más de 10 años. Actualmente se encuentran en Ecuador, al frente de “El Centro del Pastorado Juvenil”, un ministerio enfocado en el entrenamiento de liderazgo juvenil en la región andina.







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